Album
Solace & The Vices
2025Soul · Música · R&B/Soul
El artista de Louisville explora sus dualidades en este álbum doble.
Tracks
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About this album
Con su álbum homónimo de 2024, Bryson Tiller dio un giro arriesgado y salió de su zona de confort: el artista de Louisville se atrevió a mezclar ritmos de dancehall, drill y pop con su característico sonido entre el hip-hop y el R&B. Tiller se aceptó a sí mismo y el momento en el que se encontraba artísticamente, tanto que decidió tomarse un descanso de la música tras su lanzamiento para dedicarse a su otra gran pasión: el diseño de videojuegos. Pero ahora ha vuelto con Solace & The Vices, un álbum doble en el que se libera de las presiones de la industria e inicia un nuevo capítulo de su sonido, siempre en evolución.
En la primera mitad de Solace & The Vices, Tiller mira a su interior y nos muestra una melancólica vulnerabilidad al hablar sobre sus problemas con el amor, la fama y otros temas personales. En el tema que abre el álbum, “Strife”, le canta a su amante para que le dé otra oportunidad, mientras que en “Workaholic” expone sus defectos como pareja debido a su obsesión por su carrera: “I was scared of going broke in 2018/That was after all the money and the fame/Going back to how it was, the shit’ll be a shame” (Tenía miedo de arruinarme en 2018/Después de todo el dinero y la fama/Volver a lo de antes sería una pena).
“Concebí Solace como una sesión de terapia”, confiesa Tiller a Zane Lowe de Apple Music. “Quiero que la gente lo escuche así, como si yo estuviera tumbado en un diván y tú escuchando lo que te cuento”. Y eso es justo lo que hace: nos lleva a un viaje a través de su mente mientras desnuda sus emociones para reflexionar sobre los altibajos en sus relaciones, ya sea enfrentándose a la pérdida de un amor por otra persona (“Damn”), tomando la difícil decisión de terminar con alguien (“Uncertainty”) o volviendo a enamorarse (“I Need Her”, “Star Signs”).
En la segunda mitad de Solace & The Vices, Tiller nos muestra la otra cara de su arte. Como hace en la mayor parte de su discografía, el cantautor se mueve entre el canto y el rap, pero en esta parte del álbum se aleja del trap-soul melancólico que lo lanzó al estrellato para sumergirse de lleno en su faceta más rapera, con rimas afiladas y una energía cruda sobre bases dinámicas producidas por Charlie Heat, Gravez, Teddy Walton y Hitmaka.
Aquí, Tiller se muestra sin filtros, disfrutando de su lado más impulsivo mientras presume de su estilo de vida (“First Place”, “200 Bands”, “Make Life Easy”), navega por los altibajos de sus relaciones (“No Sharing”, “More Than Money”, “Last Call”) e incluso se plantea dejar atrás su faceta de conquistador (“Burnout”). Tiller no está solo en este viaje de fiestas y amores: le acompañan Bossman Dlow, Rick Ross, Plies, T-Pain, BabyDrill, Luh Tyler y Bun B.
En el tema de cierre, “Finished”, Tiller se dirige a sus detractores y a los críticos que dudan de su capacidad para superar su álbum debut de 2015, T R A P S O U L. Su resiliencia an te las crít icas es evidente cu ando afi rma co n conf ian za: “I’ll be do ne with this shit when I’m don e/I ai n’t l ookin’ for the number one /Just money and the shit keep comin’/Kept goin’, can’t risk bein’ nothin’/Ain’t fallin’ off, bitch, you funny” (Dejaré esta mierda cuando yo quiera/No busco el número uno/Solo la pasta, y no deja de llegar/Seguí adelante, no puedo arriesgarme a no ser nadie/No me voy a ninguna parte).